La actriz respondió en Puro Show a los cuestionamientos que surgieron tras un video publicado en Instagram.
La actriz y bailarina Noelia Marzol quedó en el centro de una polémica en redes sociales tras la publicación de un video junto a su marido, el exfutbolista Ramiro Arias, durante una jornada familiar en la pileta de su casa. Las imágenes, difundidas a través de sus historias de Instagram, generaron cuestionamientos por la presencia de su hija Alfonsina en la misma escena.
El episodio, ocurrido a comienzos de enero de 2026, volvió a instalar el debate sobre los límites de la exposición infantil en redes sociales, especialmente cuando se trata de figuras públicas.

Qué mostraba el video y por qué generó críticas
En la grabación, Marzol aparece abrazada a Arias dentro de la pileta, mientras su hija permanece cerca. La publicación incluyó una frase dirigida a la niña pidiéndole “un ratito” para que la pareja pudiera quedarse a solas, acompañada por el texto “Imposible tener un momento de lujuria”.
La reacción negativa se concentró menos en la escena en sí y más en el lenguaje utilizado. Usuarios señalaron la connotación adulta del mensaje y cuestionaron la decisión de compartirlo públicamente en un contexto familiar, lo que derivó en una rápida viralización y críticas sostenidas.
El descargo de Noelia Marzol en Puro Show
Ante la repercusión, Marzol se refirió al tema en una entrevista emitida por Puro Show, el programa de espectáculos de El Trece. Allí explicó que el video fue grabado en un entorno familiar amplio y que, al momento de la filmación, había alrededor de 40 personas entre familiares y allegados.
Según relató en el ciclo televisivo, las demostraciones de afecto forman parte de la dinámica cotidiana de su familia y consideró llamativo que se cuestionara una expresión de cariño y no otras formas de violencia verbal que suelen naturalizarse.
El debate
Más allá del episodio específico, el caso reavivó una discusión más amplia sobre los límites de la intimidad cuando se comparte contenido en plataformas digitales.

Si bien Marzol dio por cerrado el tema tras su descargo, la polémica dejó en evidencia una sensibilidad social creciente frente a la exposición de niños en redes.
¿Dónde debería trazarse el límite entre la vida privada y lo que se comparte públicamente cuando hay menores involucrados?



