La actriz confirmó acciones legales tras ser vinculada con “abuso infantil” por un video familiar en Instagram.
Noelia Marzol confirmó que iniciará acciones legales contra una psicóloga que, a partir de un video publicado en redes sociales, vinculó a su familia con una supuesta situación de “abuso infantil”. La bailarina y actriz sostuvo que el planteo fue “imprudente” y “peligroso”, y afirmó que la acusación afectó directamente a su hija Alfonsina.
El conflicto se activó a comienzos de enero de 2026, luego de que Marzol compartiera en sus historias de Instagram una escena en la pileta junto a su marido, Ramiro Arias, y la nena. En ese material, Arias aparece con gestos de cariño hacia ella y Marzol le dice a su hija: “Alfi, ¿nos dejás un ratito a papá y a mamá solos? Dejanos tranquilos un rato, Alfi”. La historia incluía además la leyenda “Imposible tener un momento de lujuria”, en tono de broma.

Qué generó el video y por qué escaló el conflicto
La reacción negativa se concentró en la connotación adulta del mensaje y en la decisión de exponer públicamente una escena familiar con una menor presente. Con el correr de las horas, el contenido se viralizó y reabrió el debate sobre los límites de la exposición infantil en redes sociales cuando se trata de figuras públicas.
En ese contexto, una psicóloga realizó comentarios que, de acuerdo al descargo posterior de Marzol, llegaron a asociar el video con “abuso infantil” y “sexualización” de una menor. Ese punto marcó el quiebre: Marzol planteó que no se trataba de una crítica común en redes, sino de una afirmación hecha desde una profesión con responsabilidad pública.
El primer descargo de Marzol en Instagram
En una serie de historias, Marzol respondió con dureza y dejó en claro que no discutía la difusión del clip —porque lo había subido ella—, pero sí cuestionó que una profesional emitiera un diagnóstico sin haber evaluado a la menor ni conocer el contexto. “Lo subí yo y no tengo ningún problema (…) yo sé cuál era el contexto”, dijo, y agregó que durante la grabación había familiares detrás y que se estaba “flasheando una situación que no sucedió”.

La actriz también sostuvo que le resultaba grave que una licenciada instalara de manera masiva una idea asociada a abuso infantil a partir de un video de pocos segundos. En su relato, el punto central fue el impacto reputacional y la asociación inmediata del rostro de su hija con una acusación de extrema gravedad.
La entrevista en El Nueve y la confirmación de la vía judicial
Días después, Marzol amplió su postura en Los Profesionales de Siempre (El Nueve), en una entrevista con Florencia de la V. Allí se mostró visiblemente afectada y explicó que la psicóloga involucrada no habría realizado una retractación completa: según su testimonio, pidió disculpas, pero en el mismo posteo volvió a insistir con la idea de “sexualización”.
Marzol remarcó que esa “disculpa” no alcanzaba para reparar el daño y que el tema había escalado a un punto que consideraba irreversible en términos de exposición digital. En ese marco, afirmó que avanzará “hasta las últimas consecuencias” y explicó su argumento: la acusación no solo la hirió a ella, sino que afectó la integridad de su hija, la menor involucrada.
La defensa en TV y el respaldo de otra profesional
Antes de la entrevista en El Nueve, Marzol ya se había referido al tema en Puro Show (El Trece), donde sostuvo que el video fue grabado en un entorno familiar con alrededor de 40 personas y que las demostraciones de afecto forman parte de la dinámica cotidiana de su casa. En ese marco, cuestionó que se condene el cariño y no otras formas de violencia verbal que, según su mirada, suelen naturalizarse.
Además, en medio de la polémica, Marzol reposteó el análisis de la licenciada en psicología y sexóloga clínica Agustina Soria Gómez (MP 3207, conocida en Instagram como @psicoagus), quien planteó la necesidad de diferenciar el cuidado de los hijos del abandono del vínculo de pareja. Según ese material, Soria Gómez sostuvo que la intimidad no es egoísmo y que “elegirse como pareja también educa”, en la línea de que el afecto visible no implica descuido.



